Santiago
Bilbao
(Luz en
la colmena)
“el fuego
no pacta /
es
necesario quemarse /
para
entibiarse las manos.”
(Alejandro
Gómez Monzón)
(Simulacros)
Hagamos
de cuenta
que es
nada,
para que
no
sea todo.
(Trapecios)
Me ordeno
aunque el caos
no
termine nunca,
hay
trapecios de arriesgar
el
pensamiento.
(…)
¿Se te
ocurre algo
más
pesado
y más
liviano
que la
sombra?
(Decires)
Qué puedo
decir
del amor:
si es un
verbo
con olor
a sustantivo.
(Mapa)
Ese mapa hacia
al tesoro
antes que
las olas vengan
a borrar
los pies,
y el mar
sea todo.
(Re
escritura)
Si buscar
la salvación
en
diccionarios,
es decir
la misma herida
de otra
forma.
(Vice
versa)
En el
vórtice que el miedo
espanta a
los pecados,
el deseo se
atrofia,
y querer
es poca cosa;
aun así
se oyen aves
cantando
ahí afuera,
en un
mundo que crea
a la
vida, y viceversa.
(Dualidades)
Un abrazo
tuyo
alivia el
mundo,
pero
corta el cielo
en
rebanadas.
(Estirar)
La
traición
cuesta
otoños
de
estirar
atardeceres.
(Ya no lo
soporto)
Si digo
la noche:
poesía o
coito,
si digo
el frío
del
viento en la noche,
si digo
el silbido del frío
del
viento en la noche,
si digo lo
gris del silbido del frío
del
viento en la noche,
ya no lo
soporto.
(Para ver)
Cielo
despojado
de
horizonte
sirve
para ver la luna,
nada más.
(Resplandor)
Más temible
es
lo que
encandila,
que lo
que oscurece
o da
sombra.
(Ni la
desmesura)
En pandemia
llena de domingo,
el
silencio es lo que destierra;
la rutina
es una trampa, que no
engaña al
diablo, lo despierta.
Creo que
no quiero estar ahí,
cuando
venga ola tan siniestra,
ni el
coraje ni la desmesura
dejan en
la noche, puerta abierta.
(Confinamiento)
Vi
pájaros libres
extrañar
esa
estrechez
de los
barrotes.
(Dialectos)
Separar
poesía de catarsis,
ahí es donde
nace la agonía,
las
recetas son inaplicables,
un vulgar
insulto a la utopía;
en mi
árbol, coros de cotorras,
hablan un
idioma inentendible,
deben ser
dialectos de otros lares,
donde sí
existe lo imposible.
(El verso
que te nombra)
Habité el
verso
que te
nombra;
porque
decir:
dice
cualquiera.
(Cerrazón)
Del
acantilado,
ni el
abismo,
la
pendiente,
ni la
mera
cornisa de
la roca;
sí la
sombra
que se niega
a caer.
(Era el
vino)
Una noche
se entintó
la luna, o
era Marte;
o era el
vino,
yo
dormía.
(Autorretrato)
Hay
miradas que resisten
al
espejo, aunque verse
sea un abismo,
o un cielo
escondido
entre las nubes.
(Colibrí)
A un
latido de leerte,
mutilado
por tus versos,
si
escribiste en tus alas
todo lo
que sueño.
(El
poema)
El poema
es el
cuerpo
del poeta;
la poesía,
es su
alma.
(M.A.)
Vos que sobreviviste
rota en los tejados,
como hada sin brújula
o navío sin olas; podés
cruzar el mundo de un
suspiro y eso, basta.
(Ventalabras
para una amigarza)
Ansimágica,
enziapática,
hermosora
del tiempoco
que nos
damostramos
cuando se
alineandan
los
planetas de la ruidosádica,
galatóxica,
univérsica;
amarillover
la otravesia
de no saberteñida,
si te con
fundía.
(Sequía)
Manejé
hasta el arroyito
con la
idea de nadar un rato,
la orilla,
crecida de selva,
hizo que de
plan mudara:
fui a
dónde nacen los esteros,
vi ranas al
sol, sin croar,
y restos
de sapos que
nunca
fueron príncipes.
(Náufrago)
Perdón si
me pierdo
entre
tanto oleaje
de mares,
la playa
no es
sitio de anclar.
(Una
luna)
Una luna
suelta
en el
cielo de la tarde,
colma más
miradas
que un sol
en retirada.
Sutil al
mostrarse,
apenas de
verse,
una luna suelta
en el
cielo de la tarde.
(Pizarnik)
Alejandra
no sabe que le escribo,
aunque agite
los versos en efecto
mariposa,
la convoque en el juego
de la
copa; o invente la máquina
del
tiempo para ver sus ojos dulces
y decirle
al oído que “la oscuridad
ya no es
silencio”: el poema
en la
noche es su voz y la respiro.
(Mutaciones)
Si la
forma en que me salvo:
tiene
patas de ciempiés,
o perfume
de zorrino,
deja
manchas de babosa;
o es destino
de zángano
que muere
al copular.
(Esa
línea que crea el horizonte)
Por la
claraboya
fue
entrar, si la llave
la
tiraste donde el cielo
se une
con el mar.
(Goces)
Hay un
canto de gallo
sin reloj
que aturde
al
vecindario; no respeta
sueños ni
deidades:
por la
noche se trasviste
de
gallina, y goza al ser
caldo de
corral, si no sirve
ni pa’
riña ni puchero.
(Ordinales)
Primero
fue
leer la
mente,
segundo fue
cortar el
cuero,
tercero fue
drenar el
alma,
cuarto ya
no
sé qué
fue.
(Cleptomanía)
Pienso
que
es una
noche
para
robar poesía,
mientras
llueve.
(Terapia)
Un páramo
acorde
a dónde
pertenezca:
sea faro de
costa,
o isla
desierta;
hasta que
me canse
de contar
estrellas.
(8M)
Detrás de
esos juncos
en agua estancada
de
arroyo;
miles de
burbujas
anuncian la
vida,
al
romperse.
(Presagio)
Si escucho
el baile
de tus
truenos a la tarde,
cuando el
sol rebota
verde
mientras arde;
sé vas a
llover
y no es
alarde.
(Certezas)
De mutar
que sea
en un
poema
por
decir.