jueves, 2 de enero de 2020

Santiago Bilbao (Luz en la colmena)


Santiago Bilbao

(Luz en la colmena)

 

 

 

 

“el fuego no pacta /

es necesario quemarse /

para entibiarse las manos.”

 

(Alejandro Gómez Monzón)

 

 

 

(Simulacros)

 

Hagamos de cuenta

que es nada,

para que no

sea todo.

 

 

(Trapecios)

 

Me ordeno aunque el caos

no termine nunca,

hay trapecios de arriesgar

el pensamiento.

 

 

(…)

 

¿Se te ocurre algo

más pesado

y más liviano

que la sombra?

 

 

(Decires)

 

Qué puedo decir

del amor:

si es un verbo

con olor a sustantivo.

 

 

(Mapa)

 

Ese mapa hacia al tesoro

antes que las olas vengan

a borrar los pies,

y el mar sea todo.

 

 

(Re escritura)

 

Si buscar la salvación

en diccionarios,

es decir la misma herida

de otra forma.

 

 

(Vice versa)

 

En el vórtice que el miedo

espanta a los pecados,

el deseo se atrofia,

y querer es poca cosa;

aun así se oyen aves

cantando ahí afuera,

en un mundo que crea

a la vida, y viceversa.

 

 

(Dualidades)

 

Un abrazo tuyo

alivia el mundo,

pero corta el cielo

en rebanadas.

 

 

(Estirar)

 

La traición

cuesta otoños

de estirar

atardeceres.

 

 

(Ya no lo soporto)

 

Si digo la noche:

poesía o coito,

 

si digo el frío

del viento en la noche,

 

si digo el silbido del frío

del viento en la noche,

 

si digo lo gris del silbido del frío

del viento en la noche,

 

ya no lo soporto.

 

 

(Para ver)

 

Cielo despojado

de horizonte

sirve para ver la luna,

nada más.

 

 

(Resplandor)

 

Más temible es

lo que encandila,

que lo que oscurece

o da sombra.

 

 

(Ni la desmesura)

 

En pandemia llena de domingo,

el silencio es lo que destierra;

la rutina es una trampa, que no

engaña al diablo, lo despierta.

 

Creo que no quiero estar ahí,

cuando venga ola tan siniestra,

ni el coraje ni la desmesura

dejan en la noche, puerta abierta.

 

 

(Confinamiento)

 

Vi pájaros libres

extrañar

esa estrechez

de los barrotes.

 

 

(Dialectos)

 

Separar poesía de catarsis,

ahí es donde nace la agonía,

las recetas son inaplicables,

un vulgar insulto a la utopía;

 

en mi árbol, coros de cotorras,

hablan un idioma inentendible,

deben ser dialectos de otros lares,

donde sí existe lo imposible.

 

 

(El verso que te nombra)

 

Habité el verso

que te nombra;

porque decir:

dice cualquiera.

 

 

(Cerrazón)

 

Del acantilado,

ni el abismo,

la pendiente,

ni la mera

cornisa de la roca;

sí la sombra

            que se niega

                                   a caer.

 

 

(Era el vino)

 

Una noche se entintó

la luna, o era Marte;

o era el vino,

yo dormía.

 

 

(Autorretrato)

 

Hay miradas que resisten

al espejo, aunque verse

sea un abismo, o un cielo

escondido entre las nubes.

 

 

(Colibrí)

 

A un latido de leerte,

mutilado por tus versos,

si escribiste en tus alas

todo lo que sueño.

 

 

(El poema)

 

El poema

es el cuerpo

del poeta;

la poesía,

es su alma.

 

 

(M.A.)

 

Vos que sobreviviste

rota en los tejados,

como hada sin brújula

o navío sin olas; podés

cruzar el mundo de un

suspiro y eso, basta.

                         

                         

(Ventalabras para una amigarza)

 

Ansimágica, enziapática,

hermosora del tiempoco

que nos damostramos

cuando se alineandan

los planetas de la ruidosádica,

galatóxica, univérsica;

amarillover la otravesia

de no saberteñida,

si te con fundía.

 

 

 

(Sequía)

 

Manejé hasta el arroyito

con la idea de nadar un rato,

la orilla, crecida de selva,

hizo que de plan mudara:

fui a dónde nacen los esteros,

vi ranas al sol, sin croar,

y restos de sapos que

nunca fueron príncipes.

 

 

(Náufrago)

 

Perdón si me pierdo

entre tanto oleaje

de mares, la playa

no es sitio de anclar.

 

 

(Una luna)

 

Una luna suelta

en el cielo de la tarde,

colma más miradas

que un sol en retirada.

Sutil al mostrarse,

apenas de verse,

una luna suelta

en el cielo de la tarde.

 

 

(Pizarnik)

 

Alejandra no sabe que le escribo,

aunque agite los versos en efecto

mariposa, la convoque en el juego

de la copa; o invente la máquina

del tiempo para ver sus ojos dulces

y decirle al oído que “la oscuridad

ya no es silencio”: el poema

en la noche es su voz y la respiro.

 

                                     

(Mutaciones)

 

Si la forma en que me salvo:

tiene patas de ciempiés,

o perfume de zorrino,

deja manchas de babosa;

o es destino de zángano

que muere al copular.

 

 

(Esa línea que crea el horizonte)

 

Por la claraboya

fue entrar, si la llave

la tiraste donde el cielo

se une con el mar.

 

 

(Goces)

 

Hay un canto de gallo

sin reloj que aturde

al vecindario; no respeta

sueños ni deidades:

 

por la noche se trasviste

de gallina, y goza al ser

caldo de corral, si no sirve

ni pa’ riña ni puchero.

 

 

(Ordinales)

 

Primero fue

leer la mente,

segundo fue

cortar el cuero,

tercero fue

drenar el alma,

cuarto ya no

sé qué fue.

 

 

(Cleptomanía)

 

Pienso que

es una noche

para robar poesía,

mientras llueve.  

 

 

(Terapia)

 

Un páramo acorde

a dónde pertenezca:

sea faro de costa,

o isla desierta;

hasta que me canse

de contar estrellas.

 

 

(8M)

 

Detrás de esos juncos

en agua estancada

de arroyo;

miles de burbujas

anuncian la vida,

al romperse.

 

 

(Presagio)

 

Si escucho el baile

de tus truenos a la tarde,

cuando el sol rebota

verde mientras arde;

sé vas a llover

y no es alarde.

 

 

(Certezas)

 

De mutar

que sea

en un poema

por decir.

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